Ciudadanos, ¿liberales o socialdemócratas?

ANÁLISIS:  JOHN MÜLLER El Mundo 18/02/2015

La dec20140901 - Albert Rivera roda de premsa seuisión de Ciudadanos de encargar su programa    económico a Luis Garicano y a Manuel Conthe es  un acierto en la medida que supone la incorporación al  debate político de dos voces autorizadas. El  conocimiento científico y la experiencia que ambos  acumulan es una restricción importante al número de  ocurrencias y aventuras que pueden plantearse a la  sociedad española. No todos los partidos pueden garantizar esto ahora mismo.

Muchas personas se preguntan si los planteamientos de Garicano y Conthe son liberales o socialdemócratas. No tiene mucho sentido intentar escoger ahora unas gafas ideológicas para juzgar sus propuestas, aunque puede que sí lo tenga para ayudar a caracterizar el bagaje con el que se presenta Ciudadanos, formación que parece contar con una fuerza inusitada en algunas encuestas recientes.

Garicano es doctor por la Universidad de Chicago, pero no es un Chicago boy, ni un monetarista al uso. Conthe ha servido con el PSOE y tiene el currículo de un alto burócrata internacional pero tampoco es un intervencionista obediente. Así que mirar sus currículos ahora sirve de poco.

El programa de Ciudadanos es el de la socialdemocracia escandinava, como no podía ser de otra forma ya que se trata del modelo más popular en nuestro país. El propio Garicano ha dicho que su espejo es Dinamarca, es decir, un Estado fuerte, con impuestos altos, pero con mercados muy flexibles y competitivos. No es, sin embargo, el del ordoliberalismo alemán que pone su énfasis en la competitividad global, y al que se acusa de las políticas del austericidio.

Ninguno de los dos podría caracterizarse como liberal en la medida que ambos justifican extensos Estados de Bienestar. Se sitúan entre el consenso socialdemócrata (el Estado debe procurar el bienestar de todos) y el conservador (el Estado debe procurar el bienestar de los que no pueden valerse por sí mismos), donde se hallaría el 93% de la población española, según datos del CIS.

Los valores de nuestra población, sin embargo, no son nada escandinavos. La encuesta de valores de la Fundación BBVA de 2013 reveló que los españoles son los europeos que más desconfían del capitalismo, donde la aceptación del intervencionismo (control de los beneficios de la banca, de precios y de salarios ) y del paternalismo estatal (garantía pública de ahorros y pensiones) supera en más de 20 puntos a la media europea y es el país donde más gente cree que la economía de mercado es el sistema menos conveniente para el país y es la fuente de las desigualdades sociales. Todo esto tiene su correlato, además, en que los españoles son los que están más descontentos con su democracia, la evalúan con un 3,6 frente al 7 con que puntúan los daneses a la suya.

Respecto de si es el Estado o los individuos quienes deben asegurar su bienestar, Dinamarca ofrece un panorama mucho más equilibrado que el español, un 48,1% cree que es deber del Estado y un 45,8% del individuo. (En España, la pregunta de la encuesta del BBVA difiere de la del CIS y arroja un 74,1% a favor del Estado y un 23,6% del individuo).

Hay una pregunta, sin embargo, donde España se aleja casi patológicamente del resto de los europeos. Tiene que ver con la aceptación de la meritocracia, que Garicano considera esencial para el buen funcionamiento del Estado y la democracia en general. Cuando se pregunta si es preferible tener sueldos igualitarios aunque eso suponga pagar menos a los que se esfuerzan más o tener sueldos desiguales para recompensar a los que hacen más méritos, un 54,7% de los españoles se decanta por la igualdad salarial y sólo el 41,5% por premiar el mérito. En Dinamarca, apenas el 13,8% apuesta por salarios igualitarios y el 79,1% por recompensar al que más se esfuerza.

A la vista de los resultados de esta encuesta, el programa económico de Ciudadanos es una verdadera revolución. Lo fácil hubiese sido situarse en las coordenadas imposibles del “bolivarianismo nórdico” que promete Podemos y que son las que mejor se adaptan a este retrato sociológico. Se comprende así que Garicano intentara evitar por todos los medios que su programa fuera tildado de “ultraliberal”, como repitió ayer varias veces. España no sólo sufre una crisis económica, sino una distorsión de los valores sociales que convendría analizar. Podemos, en este sentido, no es más que la respuesta creada ex profeso para satisfacer una demanda muy poderosa.

http://www.elmundo.es/espana/2015/02/18/54e48266ca47416a3d8b456d.html?cid=SMBOSO25301&s_kw=facebookCM

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