¡Adiós Alcaldesa! La Alcaldesa me abronca por saludarle

2008/5/21 18:20:00 (1183 reads)

¡Adiós Alcaldesa!

Que una alcaldesa abronque a un ciudadano en la calle por haberle saludado, dejando estupefactos a dos viandantes que escucharon lo que me estampaba encolerizada, indignada porque alguien le ha dicho o leído, algo que yo nunca he escrito, es porque, como somos de pueblo, al parecer confundimos el sentido de una licencia literaria, que explica, de forma más o menos acertada, el embobamiento político de la alcaldesa de Villena hacia su vicealcalde. Personaje al que ocultó en el octavo puesto de la lista electoral y que inmediatamente después de las elecciones lo instala de número dos, como decía al final de la metáfora “Pasión de Gavilanes”, “después de ella, él y el universo”…

Pero, ¡Dios me libre de escribir lo que la alcaldesa dice que he escrito!. ¿Qué es lo que ha leído o le han leído ya que dice que “nunca entra” en vinalopodigital?

¿Ha sido el artículo del 13 de marzo: Se marchó “el Chino” y llegó “el Mudo*”  Les liaisons dangereuses de la Alcaldesa, el malentendido? ¿el de El Puerto Seco, mil millones “in vino veritas”? ¿El mismo artículo en el que contaba que, quien parte y reparte se lleva la mejor parte, las 800 mil pesetas que se llevó del partido otro jerifalte, “¡córcholis!”?

La alcaldesa y yo no solemos encontrarnos muy a menudo, aunque vivimos a escasos cincuenta metros uno del otro y en la misma calle. Debe ser porque la alcaldesa prefiere las sendas y veredas, a los caminos reales que no solemos coincidir y, además, desde que es alcaldesa, pasea poco. Pero es de verdad incómodo que cada vez que, casualmente, nos cruzamos tengamos que mirar para otra parte o hacer que no nos vemos. Hemos trabajado juntos bastantes años, y aunque, desgraciadamente, la hierba ha crecido muy alta entre nosotros, desde junio de 2006, y haya tapado nuestra amistad, la alcaldesa me sigue interesando como persona y como político y, no le deseo ningún mal, sino todo lo contrario.

Es cierto que negar el saludo a una persona conocida es una forma de manifestar el desprecio cuando la ofensa cometida se considera especialmente grave. Y ofendidos podemos considerarnos los dos, yo por lo menos muy ofendido lo he explicado en algunos artículos de opinión. Al tiempo que le manifesté que no le guardaba rencor. Ella no supo, y mal aconsejada no quiso, aceptar mis críticas, y perseveró en su error hasta darse de bruces con la vergüenza de su “padrino político” “¡córcholis!”. Primera parte del sainete, todavía le espera la segunda. Pero retirar o negar el saludo es, también, condenar al otro a “no ser”, que es una forma de morir en vida. Y de mi vida solamente sale quien yo decido.

Y, decidí ayer tarde, al encontrarnos en una situación donde no había posibilidad de escape, saludar a nuestra alcaldesa como si nada pasara y le dije adiós; por circunstancias escolares, en tres minutos volvió a presentarse la ocasión y le dije adiós de nuevo. Celia se revolvió: “¿Cómo te atreves a saludarme?”. “Yo no entro en tu página, pero me la trajeron y he leído que…” Reconozco que Celia tiene la capacidad de cogerme por sorpresa y hacerme balbucear, me ha cogido la medida y es la segunda vez que lo consigue. Como ya he comentado anteriormente, se volvió hacía mí permitiéndome solamente balbucir: “Yo no he escrito eso…” Y se marchó sin dejarme hablar… 

La palabra es lo que nos identifica como humanos, por tanto, no hablar, quitar la palabra, ignorar al otro, es el mayor rechazo. Cuando negamos un saludo, cuando ignoramos al que nos cruzamos, estamos retrocediendo en el proceso de establecimiento de vínculos humanos, crece la soledad y aumenta todavía más la desconfianza mutua.

¿Qué hará mi alcaldesa la próxima vez que nos crucemos. Porque yo pienso seguir escribiendo y utilizando libremente cualquier licencia literaria que permita que se me entienda mejor?; y sin duda alguna, cuando nos volvamos a encontrar le diré adiós, y le desearé buenos días o buenas tardes.

Pedro Hernández Marco

Coda.- Desde aquel ¿Maricomplejines Celia?. Nunca. hasta Se marchó “el Chino” y llegó “el Mudo*, desde aquella reciente presidencia del partido y la nueva portavocía en el grupo municipal de Celia aquel 29 de marzo de 2006 hasta ayer, 20 de marzo de 2008, en que Celia me abronca por saludarle han pasado 26 meses de desencuentros y algunos desatinos en el PP, algunos hechos han dado la razón a ese artículo inicial y a muchos que he escrito en estos más de dos años. El desaliento en el Partido Popular de Villena es patente por las declaraciones que me hacen miembros disgustados ante la falta de discurso ideológico interno. El pragmatismo producido por el éxito electoral no justifica que “el mudo*” cante más que Pavarotti con bastón de mando en el Partido, por imposición de Celia. A la presidenta se le eligió por aclamación, pero nunca junto a su “amigo”. Los petits comités en el despacho de alcaldía desalientan al resto de concejales que se sienten desplazados. Esa camarilla es reflejo de los peores tiempos de la corporación Rodes y eso además de producir sospechas, se paga.

* El Mudo, es el apodo que coloqué a un concejal de la oposición de la administración anterior, Jesús Martínez, hoy vicealcalde, que durante 3 años estuvo mudo y que prosperó por enamoramiento político de Celia Lledó, presidenta del PP que permitió la vendetta política a quien suscribe, para tapar y disimular su propia indiscreción.

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